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¿Quiénes somos? La derecha social es el compromiso indisoluble de diversos grupos comunitarios e identitarios de diferentes puntos del país y que se encuentra hoy en constante crecimiento. Estos diferentes colectivos unidos en una plataforma a nivel nacional, han establecido el comienzo de una labor encaminada a la búsqueda de la implantación de una derecha para el siglo XXI. Las diversas agrupaciones que integran esta empresa social, poseen cada una sus matices diferenciadores, (asociaciones comunitarias, sociales, deportivas, ecologistas, intelectuales, etc.) pero comparten también principios y valores en común que resultan irrenunciables, y que les hacen poseedores de una visión de unidad para lograr el necesario cambio social. Entendemos que el hombre es ser esencialmente social, comunitario, y toda comunidad natural es el paradigma de la justicia. Y cuando se plantea la necesidad del cambio en torno a la búsqueda de la justicia, se procura que finalmente pueda materializarse una realidad social sostenida sobre la diversidad de opciones, hoy una quimérica afirmación ante la hegemonía de la izquierda en todos los ámbitos conocidos. La derecha social tiene hoy una enorme misión. Tal vez el mayor de los retos, aquel que las contingencias históricas marcan a los que han decidido plantar cara a su tiempo. Vivimos en una sociedad inorgánica, desestructurada y carente de todo proyecto colectivo coherente. La actual situación exige otra cosa; pues bien, comencemos a verla hecha realidad. Nada se habrá aprendido de las lecciones del pasado reciente si todavía se guardan ilusiones a propósito de las posibilidades de una lucha puramente política y sobre el poder de tal o cual fórmula, si no se parte, ante todo, de una nueva actitud ante los problemas de siempre. Por tanto, la derecha social se ha planteado en una clara posición contra el falso activismo, que piensa sólo en términos de programas quinquenales, de slogans preconcebidos a corto plazo y de recetas económicas vaciadas de todo contenido valórico y sustancial. Todo esto es para la derecha social contingente y no esencial. La derecha social postula por el contrario, la existencia no de hombres que vivan para predicar fórmulas, sino para ser ejemplos; para despertar diferentes formas de sensibilidad y de interés colectivo. La derecha social se lo puede permitir todo excepto alejarse de la realidad para encerrarse en un abstracto universo de ideas. Toda afirmación social y comunitaria será real en tanto sea vivida, experimentada, compartida. Hacer, hablar, saber o pensar es importante, pero es más importante vivir ocupando un lugar correcto. La derecha social no es el atributo de personalismos antojadizos, pues el paso de los hombres por este mundo es la regla, y la permanencia de una idea superior, el principio inmutable y realmente esencial. El verdadero problema a plantar cara es fortificar nuestra comunidad de proximidad con el trabajo, una visión superior de la existencia con la actitud y un espíritu adecuado. Hemos concebido al deber como placer, y sabiendo que determinados placeres individuales son deberes colectivos, estaremos día a día más cerca de lograr nuestros objetivos. Para la derecha social, comunidad implica convivencia, familia y entrega. Esos son nuestros principios.
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